Archivo para noviembre, 2008
El Fenómeno Religioso (curso)
El Fenómeno Religioso
Un acercamiento actual a su diversidad y riqueza
Religión: Concepto y definición. Teología elemental. Los credos. Primera aproximación a las religiones de Oriente y Occidente. Los textos sagrados, los ritos y las fiestas. Utilitarismo religioso. Religión, filosofía, misticismo y espiritualidad. Religión y cultura. La religión falsa. El abordaje de los misterios y el propósito de la vida. La vida después de la muerte.
Dios/Divinidad: Su existencia: Pruebas cosmológica, teleológica, ontológica y moral. La naturaleza divina entre las diversas religiones: judaísmo, cristianismo, Islam, hinduismo y taoísmo. Religiones abiertas y tribales. El proselitismo. El pecado en las diferentes concepciones y lo unívoco de lo sagrado. Concepto de fe, revelación. Dios y el Amor. Ensayo de ética sin la idea de Dios.
Doctrina sobre los guías espirituales: Los seres superiores en las distintas cosmovisiones. Los ángeles, demonios y guías espirituales. Politeísmo y monoteísmo. Los profetas, maestros, budas, bodhisattvas, lamas, santos e iluminados. Las personas sagradas y los reformadores: Jesús, Mahoma, Zarathustra, Buda, Lao-tsé, Gurú Nanak, Martín Lutero, Joseph Smith.
Los rituales: Las oraciones, sacrificios y curaciones por fe entre religiones orientales y occidentales. La eucaristía y devociones privadas. El Yoga, Via crucis y la recitación del rosario, el subhá, los mantras y la sílaba OM. Las procesiones y peregrinaciones. Ritos de pasaje en el cristianismo, judaísmo y budismo: nacimiento, adolescencia, matrimonio y muerte. Los valores y virtudes. Los principios éticos universales. La compasión y el dolor, la humildad y el respeto. La pureza sexual, el matrimonio y el celibato. El sexo como medio de religación en el tantrismo. La obediencia al estado. Religión y política.
Los libros sagrados y las religiones en el mundo. La literatura oriental: los Vedas, Upanisads, Bhagavad-Gita, el Tao-Te-King, la literatura semítica: La Biblia, la Tanak y el Nuevo Testamento, el Corán. Los textos sagrados como literatura contemporánea: El Libro del Mormón y los textos sintoístas. El baha’ismo, el budismo, el confucianismo, el cristianismo, el hinduismo, el islamismo, el jainismo, el judaísmo, el sikhismo, el sintoísmo, el taoísmo, el zoroastrismo.
Las ciencias actuales de la religión: El estudio del fenómeno religioso en el siglo XXI. El avance de la Historia y el aporte de la fenomenología de la religión. La sociología. Concepto de denominación, secta, culto. El proceso de secularización y el retorno a lo sagrado. La religiosidad popular, los nuevos movimientos religiosos, la New Age. El triunfo de Dios y la muerte de Nietzsche.
A cargo de:
Sergio Fuster
LUNES 5 DE ENERO | 20:00
Duración: 8 reuniones – Frecuencia semanal
SE OTORGARÁN CERTIFICADOS DE ASISTENCIA. HORARIO DE ATENCIÓN DE 9:00 A 22:00
INFORMES EN LOS TELÉFONOS: 4822-4690 | 4823-4941 | 4821-2366.
E-mail: fcpa@fcpa.org.ar
INSCRIPCIÓN EN: Pte J. E. URIBURU 1345 Piso 1° (y JUNCAL).
CIUDAD AUTÓNOMA DE BUENOS AIRES
Contestador de Manicomio
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Lecturas sanadoras
Haga reposo y lea 20 páginas cada 6 horas
La biblioterapia tiene su origen en la antigüedad, cuando se la incluía entre los preceptos para llevar una vida saludable. En el antiguo Egipto, en las entradas de las bibliotecas de los faraones se leía la expresión Sanatorio del alma, mientras que el romano Cornelius Celsus recomendaba la lectura de los grandes oradores como procedimiento terapéutico. Y los griegos también consideraban los libros un verdadero tratamiento médico, una medicina del alma.
Hoy, la biblioterapia no es una práctica muy común entre los médicos. Medicinas más duras y potentes ganan sobre el uso de esta técnica. Sin embargo, hay varios terapeutas que prescriben libros para curar algunos disturbios leves, pero difusos, y prescriben libros temáticos para ayudar a sus pacientes a encontrar estímulos para superar determinados obstáculos. Instrumento de autoayuda
El tratamiento consiste simplemente en leer, como instrumento de autoayuda, de conciencia de uno mismo en situaciones psicológicas y sociales difíciles. “Recetar un libro ayuda a quien sufre a reflexionar sobre sí mismo, a enfrentarse, a potenciar sus capacidades y emociones”, explica la psicóloga italiana Rosa Mininno, creadora de un sitio de Internet, www.biblioterapia.it, enteramente dedicado a esta ciencia, donde el libro es una herramienta de promoción de la salud y del bienestar personal y colectivo, un instrumento de terapia.
Hay dos clases de tratamiento: la biblioterapia clínica, dirigida a las personas con serios problemas de comportamiento social, emocional y moral, que se aplica en instituciones de salud mental, bajo la supervisión de psicoterapeutas, médicos y bibliotecarios. Y otra, más simple, para el uso y desarrollo individual, que es un apoyo literario personalizado y que tiene un carácter preventivo y correctivo. El objetivo es solucionar y prevenir aquellos problemas que podrían surgir en la vida diaria.
La persona que se somete a la biblioterapia generalmente tiene acceso a dos tipos de literatura: de ficción y didáctica. “Las novelas clásicas son minas preciosas, donde cada uno puede encontrar la nota justa para su corazón”, explica Mininno.
El libro se trasforma en otro lugar compartido por el paciente y el terapeuta. En las clínicas, la biblioterapia se utiliza por tratar leves trastornos de ansiedad, alimentarios, sexuales, depresión. Es cierto que los libros estimulan la atención, la reflexión, los aspectos cognitivos y emocionales. Un buen diagnóstico
El libro, cuanto más simple, mejor se adapta a la biblioterapia. Por esta razón es muy eficaz para ayudar a niños y adolescentes a superar momentos transitorios complicados. El bibliotecario se convierte entonces en un biblioterapeuta, que puede ser cualquiera de los profesionales que actúan conjuntamente en este programa. Es el que prescribe un material bibliográfico específico, para solucionar los problemas personales, pero también debe poseer algunas calificaciones: una comprensión profunda de la naturaleza psicológica del problema que se está tratando, la del contenido del libro prescripto, capacidad para formular hipótesis sobre el impacto que este material tendrá en la solución del problema.
“Scott Fitzgerald es tal vez más agridulce que D. H. Lawrence”, dice la rata Firmin al comer páginas enteras de libros en un sótano de una librería de Boston, con las que no sólo alimenta el estómago, sino su cerebro.
Firmin es el título y el nombre del protagonista de la primera y exitosa novela del filósofo americano Sam Savage, en la que el roedor aprende a leer al alimentarse de las grandes novelas.
“Al principio me limitaba a comer, royendo y masticando tan feliz, siguiendo los dictados de mi gusto. Pero pronto empecé a leer, un poco por aquí, otro poco por allí? Y según transcurría el tiempo fui leyendo más y masticando menos, para terminar pasándome todas las horas de vigilia leyendo y comiendo sólo los márgenes”, dice la rata de esta fábula ingeniosa que enseña sobre los poderes redentores, transformadores, prodigiosos y curadores de la literatura.
Sin embargo, esta rata, culta y solitaria, con un hambre insaciable por los libros, refleja nuestra condición humana, a veces mejorable con la simple ayuda de un buen libro.
” Comer libros, entonces, puede ser un medio efectivo para el cambio de comportamiento. Según los adeptos, la biblioterapia es una forma de mostrar que la lectura puede transformarse en un medio para el encuentro con uno mismo y para la obtención de beneficios, no sólo culturales.
Lo que es cierto es que leer un libro ayuda a crecer.
Ginevra Visconti
En Busca del Destino, mirada psicoanalítica
Por Rosana Sapia
En busca del destino es una película protagonizada por Robin Williams y Matt Damon
La película trata, de un joven llamado Will, con problemas ante la justicia por robo. Este muchacho esconde un potencial intelectual oculto, descubierto por el profesor “Lambeau”, ganador de la medalla Field de matemática combinatoria, muy apreciada dentro del ambiente académico.
Este profesor logra rescatarlo de la cárcel, a través de la libertad condicional, a condición de tener una vez por semana con él, clases avanzadas de matemáticas en donde lo ayudará a resolver problemas sin solución de larga data.
La segunda condición, es la iniciación de una terapia, es allí donde pone reparos, por lo que se podría preanunciar algún tipo de dificultad a la hora de iniciar el tratamiento y tratar de entablar un vínculo con el terapeuta.
Pero ¿Qué hacer con los pacientes que por distintas circunstancias no vienen con una demanda expresa?
Esta pregunta se puede responder a través de las escenas con los primeros analistas que intentaron iniciar un tratamiento con él y fracasaron estrepitosamente, porque más allá del marco teórico al cual adscriben, no pudieron apartarse de la rigurosidad dogmática, considerándolo no analizable, al no ajustarse al método, olvidaron que frente a ellos había un sujeto “singular”, ya que un paciente no es igual a otro, y perdieron la oportunidad de trasponer las fronteras de sus “egos”, y encontrar a ese sujeto que se escabulle detrás de una postura “hermética”.
Podría decir que estos terapeutas no estuvieron a la altura de una actitud “empática”, entendiendo por empatía: “….El intento de una persona de vivenciar la vida interior de otra, pero manteniendo simultáneamente la postura de observador objetivo.”[1]
Freud, también sostendrá esto, afirmando que el único camino que permite tener una idea general acerca de la vida mental de otro, es la “comprensión empática”.
Los analistas, lo único que hicieron fue juzgar su conducta externa, calificándolo de “lunático delirante”, y considerando que era una pérdida de tiempo intentar tratarlo.
Me pregunto, cómo se puede considerar una pérdida de tiempo intentar aliviar el sufrimiento de otro, acaso, ¿No es eso de lo que trata el oficio de psicólogo?
Pero aquí faltó una sintonía empática, que les permitiera saber lo que Will, realmente expresaba a través de sus palabras y sus gestos.
El recorrido por distintos terapeutas, fueron un total de cinco, todos con los mismos resultados, hasta que se cruza en su camino el psicólogo “Sean”, (Robin Williams). Por supuesto que Will se presenta ante él con la misma actitud de siempre, envuelto en una caparazón defensiva, al parecer, “impenetrable”, buscando, y urgando al decir de Freud, los puntos “ciegos” del analista, menospreciando distintos objetos del consultorio, como la biblioteca a la que llama “Kit de psicólogos”, de repente fija su mirada en un cuadro pintado por Sean y dice: “esta pintura es un pedazo de mierda”, describiéndola hasta que llega a una zona álgida, en donde expresa algo sobre la mujer de terapeuta (fallecida hace 2 años y de difícil elaboración por parte de sean), ocasionando la reacción “contratransferencial” del terapeuta, llevado al acto, al punto de tomarlo del cuello con violencia, a lo que Will, en éste intento de invertir la asimetría a su favor, le responde impertérrito: “se terminó el tiempo”.
Sean lo suelta, queda observando el cuadro y Will se retira, a pesar de ese momento difçicil, decide algo que lo distingue de los otros analistas, acepta atenderlo y ponerle el cuerpo a la situación. Acepta intentar establecer un vínculo, sin el cual no hay tratamiento posible.
Esa reacción de Sean, me recuerda a lo que Heiman refiere respecto de la contratransferencia, como un “instrumento”, que puede aportarle elementos al analista en su trabajo y a mi entender es lo que sucedió con Sean, éste aflorameinto de sus sentimientos, sirvió para comprender la problemática del paciente.
Paz dirá: “…que la contratransferencia es el precio que debe pagar el nalista, por quedar tomado en el inconsciente del paciente, pero aclarando que no cualquier afecto es contratransferencial”.[2]
Este autor también hace una reformulación acerca de la misma, tomándola como un “Rescate” de material, posible de ser explorado pero cuya intervención sólo se realizará en una segunda instancia, como ocurre con Sean, que después de la respuesta de Will, queda sorprendido y necesita un tiempo para recuperarse para ver que estrategias e intervenciones tendrá que realizar para avanzar en el proceso terapéutico.
Es así que la segunda sesión, decide realizarla en el parque, uno podría pensar que Sean pudo creer que ese ámbito era más favorable para favorecer al vínculo, en contacto con la naturaleza, en busca de una armonía y de estímulos sensoriales que pudieran llegar a la sensibilidad de Will.
En este espacio el terapeuta le expresa al joven que pensó acerca de lo ocurrido toda la noche (en referencia a la escena del cuadro) y a mi modo de ver realiza una intervención del tipo vincular que va a apuntar a la sensibilidad de Will y a crear un clima de resonancia empática con el paciente.
En éste especie de monólogo, Sean, le hace notar que si bien él conoce objetivamente muchas cosas como lugares, mujeres, libros, todo aquello que tiene que ver con los afectos, el amor, el dolor, las pérdidas, de eso no sabe, en éste discurso se mezcla la historia del analista.
Esta posición del analista demuestra que el profesional no se puede disociar del ser humano.
Es aquí donde las terapias anteriores fallaron, al decir de Greenson y Wexler: “Los errores técnicos pueden provocar dolor y confusión, pero por lo común son reparables, las fallas en la actitud humana son mucho más difíciles de remediar”.[3]
Sean le señala que no puede aprender de él a través de un libro, como tampoco Will va a conocerlo a través de una pintura, de lo que realmente se trata, es que pueda hablar de sí mismo, en ese momento le dice: “¿Te aterroriza lo que podés decir, no campeón?, tu turno “jefe”. Se levanta y se va, Will queda solo sentado.
No siempre la interpretación será la intervención correcta. Ana Freud comenta: “El paciente inicia el análisis con una actitud realista hacia el analista, luego, la transferencia adquiere importancia hasta que alcanza su culminación en la neurosis transferencial plena….”pero en tanto el paciente tiene una parte sana en su personalidad, su relación real con el analista nunca queda del todo sumergida,….”Se debe tener en cuenta que el analista y el paciente también son dos personas reales, de igual posición adulta, y con una relación personal real entre sí”.[4]
Este rapport razonable que se establece entre Sean y Will, ésta alianza de trabajo, es lo que va a permitir que a pesar de impulsos transferenciales se pueda trabajar en la terapia.
“Esta alianza tiene como núcleo una relación “real” o “no transferencial” entre paciente y médico”.[5]
Vemos que en el caso de Will, ésta alianza como lo afirma Sandler, tiene aspectos conscientes e inconscientes, si bien Will se muestra hostil al tratamiento y pone resistencia a la labor analítica, no por ello podemos pensar que no existe en él el deseo inconsciente de emprender dicho tratamiento, y esto Sean lo sabe, por eso en esta escena del parque, trata de aumentar el Insight del paciente con respecto a sí mismo, y solo una relación real le va a permitir a Will superar sus resistencias transferenciales.
Sean al tomar en cuenta los aspectos “no transferenciales”, se despega de la omnipotencia y narcisismo propio defensivos en el analista.
El tercer encuentro fue en el consultorio, donde Will permaneció callado y el analista sostuvo ese silencio con el propio, durante toda la sesión, aquí prevalece la abstinencia, ya que el analista no accede a lo que seguramente querría Will, que Sean hable primero y sentirse satisfecho y vencedor.
Esto se ve más claro, cuando el Profesor Lambeau, le comenta a Sean: ¿De que se trata, de una competencia entre niños del mismo vecindario?, a lo que Sean responde: “Sí lo es, y no puedo hablar primero”., esto hace referencia a mantener una asimetría, donde se puede ver que Sean le demuestra con esto que él sigue siendo el analista.
Ana Freud, habla de la transferencia de la defensa, en la que se repiten antiguas medidas defensivas, ejercidas contra las pulsiones.[6]
Se podría inferir que Will, para protegerse de sentimientos de amor y afecto, a los que teme que aparezcan, por creer que puedan ponerlo en peligro, dirige hacia el análisis y el analista ésta actitud de rechazo.
CONCLUSIÓN
Me gustaría concluir, con la siguiente frase: el sujeto, la mayoría de las veces queda en posición de objeto, en nombre de éste poder que es el “Saber Profesional”, donde la singularidad del individuo no es tomada en cuenta”
Esto me permitió comprender, que no tengo ante mi un objeto de estudio simple, que por ciertas respuestas dadas va a encajar según sus características en una determinada teoría y listo, aquí lo importante es la singularidad del sujeto, su contexto, si detrás de él hay una familia que acompañe, que contenga, su estilo de vida.
En una palabra Contensión, porque es nada más y nada menos que un ser humano.
[1] Kohut, H.: “Papel de la empatía en la cura psicoanalítica”, Cap. 9 de ¿Cómo cura el psicoanálisis? Bs As., Editorial Paidos, (1990), Pag. 254
[2] Paz, Rafael: “Preliminares sobre la contratransferencia”. Revista Zona Erógena No. 25 (1995). Bs As.
[3] Greenson y Wexler: “La relación no transferencial en la situación analítica”, Trad. IJP, Vol 50 parte 1 (1989) Pag. 21
[4] Greenson y Wexler: “La relación no transferencial en la situación analítica”, Trad. IJP, Vol 50 parte 1 (1989) Pág. 2
[5] Sandler, J.: “Alianza terapéutica” en el paciente y el analista, Cap 3. Ed. Paidos (1993) Bs As Pág. 39
[6] Sandler, J.: “Transferencia”, en el paciente y el analista, Cap 4, Editorial Paidos, (1993) Bs As, Pág. 56
Hipnosis, un recurso para la enfermedad
Cuando la hipnosis es el mejor remedio para la enfermedad

Por Jane E. Brody
De The New York Times
NUEVA YORK.- Mi esposo, Richard, fumó durante 50 años y falló en varios intentos para abandonar la adicción. Cuando una amiga le contó que la hipnosis la había ayudado a dejar el cigarrillo, él decidió probar. “No funcionó, no fui hipnotizado”, me dijo al salir de su única sesión. Sin embargo, desde ese día, Richard no volvió a dar una pitada más.
Gloria Kanter también pensó que su intento de usar la hipnosis para superar el miedo a volar había fracasado al finalizar la sesión. “Cuando el terapeuta terminó, le dije que no había funcionado -recordó-. Le dije: «Oí todo lo que me dijo».” Pero la siguiente oportunidad en que con su esposo fueron a un aeropuerto ella no estaba empapada en sudor ni paralizada por el miedo. “Estaba bien -dijo-, y lo estoy desde entonces.”
Como la mayoría, cuyo conocimiento de la hipnosis proviene de películas y espectáculos teatrales, Richard y Gloria no comprendían qué es la hipnosis. Durante el trance hipnótico, uno no está ni inconsciente ni dormido, sino en un estado de profundo relax que vuelve la mente altamente receptiva a sugestiones para lograr objetivos.
Durante siglos, la hipnosis estuvo estancada en una controversia, a la vez que sus beneficios suelen exagerarse. Por ejemplo, no ayuda a todo el que quiera dejar de fumar.
La actitud del paciente es fundamental. Según el psicólogo Brian Alman, “el poder de la hipnosis reside realmente en el paciente y no en el médico”. Roberta Temes, hipnotizadora clínica, insiste en que la hipnosis no puede hacer que la gente haga lo que no desea. Puede tener éxito sólo en ayudar a la gente para que haga los cambios que desea.
En efecto, la hipnosis es el epítome de la medicina psicosomática. Puede permitir que la mente diga al cuerpo cómo reaccionar y modificar los mensajes que éste le envía a aquélla. Ha sido utilizada para controlar las náuseas en el embarazo y en la quimioterapia; en la ansiedad ante tratamientos dentales o ante exámenes; en dolores asociados con la cirugía; en tratamientos de conducto y partos; contra el miedo a volar y a hablar en público; en la compulsión por la que el paciente se tira de los cabellos, y en hipos difíciles, entre otros complicados problemas de salud.
Según Alman, “en cada paciente existe un potencial útil que ayuda a beneficiarse de la hipnosis. El objetivo de la hipnosis médica moderna es ayudar a los pacientes para que utilicen este potencial inconsciente”.
Uno quizás hasta no tenga que encontrarse con el hipnotizador cara a cara para beneficiarse médicamente. La doctora Temes aseguró que la hipnosis podía ser útil incluso aunque se hiciera por medio de un casete o CD o por teléfono, formas éstas que ella ofrece como parte de su práctica.
En trance
Si bien no todos son fácilmente hipnotizables, casi todos pueden caer en un trance terapéutico, sostiene Temes. Otro de sus pacientes, la psiquiatra Susan Clarvit, pensó que no podía ser hipnotizada: ella era una persona demasiado científica, demasiado racional.
“Pero estaba desesperada -comentó Clarvit-. Estaba embarazada y tenía muchas náuseas. La doctora Temes me preguntó qué es lo que yo tenía en mis manos con más frecuencia y le contesté que una lapicera. Me hipnotizó de forma tal que cada vez que yo tomaba una lapicera tenía una sensación de bienestar. Sostenía una lapicera todo el tiempo y no sentía náuseas.”
Bajo hipnosis, Clarvit recibió una sugestión poshipnótica que ligaba sostener una lapicera con sentirse bien. Ese tipo de sugestiones permiten que la gente practique una nueva conducta al salir del trance.
Alguien que quiera evitar los dulces debe recibir el mensaje: “Cuando tenga hambre, comerá vegetales”. La sugestión para un fumador debería ser: “Beberá agua cuando quiera un cigarrillo”, y alguien aterrado de hablar en público debería recibir el mensaje “espire profundo cuando se sienta asustado”.
El beneficio de la hipnosis puede basarse más en liberar los procesos inconscientes dentro del paciente. Según Alman, “hay una gran riqueza de material en el inconsciente del paciente que puede ser utilizada para su cura”, pero lamentó el hecho de que a pesar de que la hipnosis médica a menudo puede producir un cambio rápido aun en casos difíciles se la utiliza poco como herramienta terapéutica.
Traducción: María Elena Rey
Fuente: La Nación
El Racismo
El Racismo al Diván en el país del Olvido
Proyección de:
SHOAH
UN FILM DE
Claude Lanzmann
Contaremos con la presencia de invitados especiales
PRIMERA PARTE
SÁBADO 8 DE NOVIEMBRE | 15:00
Duración aproximada: 3,30 horas
SEGUNDA PARTE
SÁBADO 15 DE NOVIEMBRE | 15:00
TERCERA PARTE
SÁBADO 22 DE NOVIEMBRE | 15:00
ACTIVIDAD CON ENTRADA LIBRE Y GRATUITA
SE OTORGARÁN CERTIFICADOS DE ASISTENCIA. HORARIO DE ATENCIÓN DE 9:00 A 22:00
INFORMES EN LOS TELÉFONOS: 4822-4690 | 4823-4941 | 4821-2366.
E-mail: fcpa@fcpa.org.ar
INSCRIPCIÓN EN: Pte J. E. URIBURU 1345 Piso 1° (y JUNCAL).
CIUDAD AUTÓNOMA DE BUENOS AIRES
Amada mía

Sus ojos cristalinos bañados en dulces lagrimas no se movian de los mio. Sus ojos, sus hermosos ojos me imploraban que dibujara en su joven cuerpo aquellas obscuras figuras que el odio, la soledad y la amargura me habian enseñado en tenebrosas noches. Noches eternas que se imponian ante los días tomando el completo control de mi alma llevandome a callejones ocultos en las tinieblas de mi mente.
Podia ver sus pequeñas manos temblar como sabiendo que pronto iban a ser remplazadas por grotescos muñones teñidos de rojo por culpa de su maravilloso corazón
Sus ojos cada vez temblaban más y más y aún sabiendo que era inutil intentar gritar ella se esforzaba por poder hacerlo.
Sus bellos ojos verdes lentamente se fueron apagando y sus esfuerzos por gritar se fueron junto a sus últimas lágrimas. Ahora… con su cuerpo vacio perdido en el suelo y su alma guardada en los confines de mis recuerdos vamos a poder dormir tranquilos junto a las fotos de nuestros días felices
Lucas Sebastían Jesús Silva Sapia




















"A veces un cigarro es solamente un cigarro."

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